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Los Smart Contracts

La realización de negocios jurídicos tradicionalmente se ha caracterizado por la realización de un contrato, que define unas obligaciones y unas normas para las partes, y está regido por un ordenamiento legal, razón por la cual normalmente requiere de la intervención de abogados o notarios, ralentizando e incrementando los gastos en los que incurre quien desea realizar el negocio. Además, estos contratos están sujetos a la interpretación de su contenido, por lo cual, su ejecución puede complicarse. Con esta realidad en mente, desde los 90 el experto en tecnología, Nick Szabo, introduce el término ‘Smart Contracts’ para hablar de “un conjunto de promesas, especificadas en forma digital, incluidos los protocolos dentro de los cuales las partes cumplen estas promesas”. Así, se plantea la posibilidad de hacer contratos con una modalidad similar a la de una máquina expendedora, en la cual se introducen unos términos, un dinero, y la máquina provee el producto final: Un Smart Contract que se ejecutará por sí mismo.

El carácter de auto ejecución del Smart Contract es una particularidad y un beneficio del mismo, pues elimina la necesidad de un tercero que ejecute el acuerdo, sino que son las partes las encargadas de precisar la manera de ejecución y fijarla en el código, de manera que dichas operaciones se realicen de manera automática. Para conseguir esta utilidad, los Smart Contracts incorporan la tecnología Blockchain, de manera que una plataforma procesa el código pero también tiene la posibilidad de recibir criptomonedas para la ejecución de dicho acuerdo. Este último esquema es el que sigue la plataforma estadounidense Ethereum desde el 2015, que amplía la aplicación del Smart contract a un desarrollo del mismo proceso para desarrollar distintos procedimientos almacenados en la plataforma, adquiriendo así, utilidad en sectores como la salud, la industria inmobiliaria y el comercio de automóviles.

Otro beneficio de los Smart Contracts es la seguridad que ofrecen, puesto que su contenido, es decir, las partes, el objeto del acuerdo y los términos específicos son inmutables una vez pactados, por lo que no podrán ser unilateralmente modificados ni interpretados a futuro. Además, cuentan con un especial sentido de seguridad al estar protegidos por criptografía, que por medio de principios matemáticos complejos solo permite que quienes están autorizados puedan leer y procesar el documento, de esta manera, es casi imposible que un hacker pueda infiltrar el código y modificar los términos ya pactados, similar a lo que ocurre con la firma electrónica.

Finalmente, conociendo este desarrollo y las ventajas que ofrece, es importante resaltar que es aún una tecnología relativamente joven a nivel mundial, razón por la cual no se ha explorado lo suficiente, ni se ha regulado e incorporado totalmente al flujo ordinario de los negocios; sin embargo, es claro que es una herramienta innovadora que tiene la potencialidad de facilitar el desarrollo de negocios jurídicos y su ejecución, por lo que, es solo cuestión de tiempo para que la industria legal y comercial se apropie de estos como una herramienta de uso cotidiano.

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